
Tras la actuación en semifinales, la agrupación ha conseguido el pase a la Gran Final en la que buscará revalidar el Primer Premio cosechado el año pasado con "El escondite del Viento". Para ello, tendrá que sobreponerse a "Cuento Chino", de Vicente Esquerdo y Joaquín Albert, y a "Los Cupletet", original del gaditano Juan Manuel Romero Bey.
A continuación podéis leer el artículo del diario "Información El Puerto" tras la actuación de "El ejército de Cai" en la fase semifinal.
Comienza la batalla
Después de los experimentos llegó uno de los grupos más esperado de la noche, el grupo de Raúl Villanueva, que volvía al concurso tras el buen sabor de boca dejado el año pasado. Este año con el Ejercito de Cai atacando con sus mejores armas dejando sus muestras de calidad. Con barcas y arremangados estos vendedores de flores y mariscaores “saben a camarones de la Bahía” y a “que la virgen me de suerte cada día”. La esencia de Cai con sabor a Cai, de Cai Cai. Haciendo provincia y gaditanismo desde El Puerto de Santa María. Buena mezcla y mejor gusto.
Llegó el pasodoble del concurso, ese mismo que metieron un día antes cuando se conoció que Los Majaras acudirían a la final sin concursar. “No callar lo que pienso y aunque me critiquen moriré y cantaré mi verdad”.
También repaso a la Alcaldía por ser “muy cobarde por poner a Los Majaras en la final”. Comienza el patio de butacas a aplaudir una letra sentida. “Que se bajó los pantalones a una comparsa que se ha negado a cantar”. El público cómplice con la letra se levanta y no deja acabar la actuación. El Ejército de Cai dice las cosas a la cara y dispara con letras. Nunca unos marineros fueron tan a la cara y al frente.
Sigue la crítica valiente. La batalla sólo acaba de comenzar en unos carnavales donde no hay un duro “pero cuando viene el mes de abril otra vez veremos la Feria”, este año dedicada a Oporto “dedíquenle a los portuenses, a esos que luchan por esta ciudad. No estamos sólo para votar. Se echaba en falta letras comprometidas. Entran a la guerra. Nueva muestra de que la valentía no va reñida con la calidad.
En los cuplés recuerdan que “la pista de patinajes la podrían montar en la caseta municipal”. El segundo le tocó el turno al concejal de Fiestas, Millán Alegre, “que con esa melena parece al Cristo que hay en Jerez”. En el estribillo recuerdan que son “un ejército que no tiramos municiones en la guerra y me esperan para que no se pierdan sus tradiciones”. Ejército sin armas se defienden bien con cañones de voces que inundan el teatro.
Sin duda ganaron la batalla. Bien. El público sabe premiar la osadía de un grupo que no se escondió con sus letras comprometidas. A buen seguro que el Carnaval salió ganando. Con “las coplas de Cai mientras yo viva no van a morir” termina lo más destacado de la noche.
A continuación podéis leer el artículo del diario "Información El Puerto" tras la actuación de "El ejército de Cai" en la fase semifinal.
Comienza la batalla
Después de los experimentos llegó uno de los grupos más esperado de la noche, el grupo de Raúl Villanueva, que volvía al concurso tras el buen sabor de boca dejado el año pasado. Este año con el Ejercito de Cai atacando con sus mejores armas dejando sus muestras de calidad. Con barcas y arremangados estos vendedores de flores y mariscaores “saben a camarones de la Bahía” y a “que la virgen me de suerte cada día”. La esencia de Cai con sabor a Cai, de Cai Cai. Haciendo provincia y gaditanismo desde El Puerto de Santa María. Buena mezcla y mejor gusto.
Llegó el pasodoble del concurso, ese mismo que metieron un día antes cuando se conoció que Los Majaras acudirían a la final sin concursar. “No callar lo que pienso y aunque me critiquen moriré y cantaré mi verdad”.

También repaso a la Alcaldía por ser “muy cobarde por poner a Los Majaras en la final”. Comienza el patio de butacas a aplaudir una letra sentida. “Que se bajó los pantalones a una comparsa que se ha negado a cantar”. El público cómplice con la letra se levanta y no deja acabar la actuación. El Ejército de Cai dice las cosas a la cara y dispara con letras. Nunca unos marineros fueron tan a la cara y al frente.
Sigue la crítica valiente. La batalla sólo acaba de comenzar en unos carnavales donde no hay un duro “pero cuando viene el mes de abril otra vez veremos la Feria”, este año dedicada a Oporto “dedíquenle a los portuenses, a esos que luchan por esta ciudad. No estamos sólo para votar. Se echaba en falta letras comprometidas. Entran a la guerra. Nueva muestra de que la valentía no va reñida con la calidad.
En los cuplés recuerdan que “la pista de patinajes la podrían montar en la caseta municipal”. El segundo le tocó el turno al concejal de Fiestas, Millán Alegre, “que con esa melena parece al Cristo que hay en Jerez”. En el estribillo recuerdan que son “un ejército que no tiramos municiones en la guerra y me esperan para que no se pierdan sus tradiciones”. Ejército sin armas se defienden bien con cañones de voces que inundan el teatro.
Sin duda ganaron la batalla. Bien. El público sabe premiar la osadía de un grupo que no se escondió con sus letras comprometidas. A buen seguro que el Carnaval salió ganando. Con “las coplas de Cai mientras yo viva no van a morir” termina lo más destacado de la noche.
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